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Fundamento del Método TOMATIS

¡Un 90% de los mensajes sensoriales que estimulan nuestro cerebro, entre los cuales se encuentran el movimiento y el tacto, implican nuestro oído! El oído tiene por lo tanto como función ser un sistema de integración sensorial. Las acciones de corrección del Método TOMATIS van a actuar de manera simultánea sobre las tres funciones esenciales del oído que son el equilibrio, la dinamización y la audición.

LA FUNCION DEL EQUILIBRIO


Depende del vestíbulo, parte del oído interno que informa al cerebro del menor movimiento corporal. El oído interviene por lo tanto en el control postural y el mantenimiento del equilibrio. El Método TOMATIS, mediante su acción en el vestíbulo, permite al cuerpo encontrar su verticalidad, y al esqueleto reposicionarse. Así es, bajo el efecto prolongado de sesiones de escucha, se armoniza la coherencia de los mensajes enviados al cerebro por el vestíbulo del oído derecho y el oído izquierdo. Se observan así respuestas motrices menos anárquicas, más fluidas y mejor organizadas. La acción sobre los trastornos psicomotores es evidente. Por otra parte, el vestíbulo participa de manera fundamental en la integración de los ritmos a la vez musicales y lingüísticos debido a las numerosas conexiones que mantiene con el cerebro.

 

LA FUNCIÓN DE DINAMIZACIÓN


El oído humano garantiza una función de carga cortical. En consecuencia, necesita ser estimulado para energizar el cerebro y el cuerpo. El sonido es necesario para nuestra realización personal. Cuanto más rico es en armónicos altos, más su efecto es eficaz. Así es, los sonidos con muchos armónicos altos estimulan una extensa red nerviosa, llamada “formación reticulada”, que controla el nivel de actividad global de la actividad cerebral. Es la razón por que utilizamos principalmente conciertos para violín de Mozart, cuyos efectos beneficiosos son famosos. Utilizamos asimismo cantos gregorianos cuyo ritmo tan particular desempeña un papel tranquilizante demostrado.

 

LA FUNCIÓN DE AUDICIÓN


Cuando esta se ve perturbada, vemos aparecer no solo trastornos de discriminación, espacialización, lateralización auditivas, sino también una pérdida de la capacidad de extraer un mensaje sonoro del ruido circundante. La persona es así sometida a una multitud de información que percibe de manera más o menos alterada. La comprensión de los mensajes no puede entonces hacerse que mediante esfuerzos muy importantes, lo que genera errores, un cansancio creciente, irritabilidad y, finalmente, un encierro en sí mismo. El medio ambiente es percibido como algo problemático. Por consiguiente, está claro que la atención y la memorización no pueden ser sino deficientes.

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